Es esa primera bocanada de aire helado al bajar del avión hacia el paraíso: el impacto del hielo contra la piel bronceada. El dulce aroma del mango maduro se funde con toques de jengibre y ruibarbo escarchados, un choque de fuego y hielo. Una brisa de violeta y jazmín refresca los sentidos, mientras una base cremosa y amaderada se funde en la piel como el último sorbo de un cóctel tropical. Notas de salida: Jengibre, Mango, Limón, Ruibarbo Notas de corazón: Flor blanca, Ámbar, Regaliz Notas de fondo: Almizcle, Caramelo, Frutos secos, Vainilla