El hombre JOOP! seduce, jamás es seducido, un perfil osado, carismático y envolvente, que se convierte en una total ‘adicción a primera vista’. Su peculiar estela utiliza términos y aromas muy enlazados a la feminidad para ensalzar el atractivo viril. Una masculinidad expresada a base de aromas dulces, golosos y florales, y destellos de carácter afrodisíaco como pueden ser la canela y el pachulí. Una bomba olfativa que marcó un antes y un después a finales de los 80.